A Fondo
iPhone Duo: Apple reinventa el iPhone con su primer plegable
Los teléfonos plegables dejaron hace tiempo de ser una curiosidad tecnológica. Después de varias generaciones, el formato ha madurado, los fabricantes han corregido buena parte de sus problemas iniciales y abrir un smartphone para encontrar una pantalla mucho mayor ya no resulta especialmente sorprendente. Apple, sin embargo, había permanecido al margen. Hasta ahora.
El iPhone Duo supone uno de los cambios más importantes que ha experimentado el iPhone desde su nacimiento, no porque Apple haya inventado una categoría que otros llevan años desarrollando, sino porque por primera vez altera de manera radical algo que parecía prácticamente inamovible: la propia forma de utilizar un iPhone. Ya no estamos ante un dispositivo con un único estado, una única pantalla y una experiencia construida alrededor de ellos.
Y quizá ahí esté la clave para entender qué pretende Apple con su primer plegable. Cerrado, el Duo quiere seguir siendo un iPhone, compacto y plenamente funcional; abierto, su propuesta cambia de escala y empieza a acercarse mucho más a lo que esperamos de un iPad mini. No solo porque aparezca una pantalla mayor, sino porque también cambian las posibilidades de interacción, productividad, consumo de contenidos y multitarea.
Por eso, reducir el iPhone Duo a «el iPhone que se pliega» sería quedarse bastante corto. Lo verdaderamente interesante es comprobar qué ha hecho Apple con esa capacidad de transformarse, cómo ha adaptado hardware y software alrededor de ella y hasta qué punto consigue que abrir el dispositivo aporte algo más que pulgadas adicionales. Después de años observando desde fuera el mercado de los plegables, Apple por fin ha decidido participar en él, y lo hace con una interpretación propia del formato.
Mucho más que doblar un iPhone
La primera gran decisión de Apple con el iPhone Duo está en sus proporciones. Cerrado, ofrece una pantalla exterior Super Retina XDR de 5,4 pulgadas que mantiene aproximadamente el 90% de la superficie útil de un iPhone 18 Pro, de modo que sigue pudiendo utilizarse cómodamente con una sola mano y sin obligar al usuario a abrirlo constantemente. Al desplegarlo, aparece una pantalla interior de 7,6 pulgadas, un 50% mayor que la del iPhone 18 Pro Max. Es ahí donde cambia realmente la naturaleza del dispositivo: plegado sigue siendo un iPhone; desplegado empieza a acercarse mucho más a la experiencia de un iPad mini.
Apple ha intentado además que el paso entre ambos estados resulte lo más natural posible. Las dos pantallas comparten la misma relación de aspecto, por lo que el contenido cambia de tamaño de manera proporcional al abrir o cerrar el teléfono, sin alterar su composición. Ambas cuentan también con ProMotion y frecuencia adaptativa de hasta 120 Hz, pantalla siempre activa, HDR y un brillo máximo de hasta 3.000 nits en exteriores. La interior suma un acabado nanotexturizado pensado para reducir reflejos y minimizar visualmente la marca del pliegue, mientras que la cámara FaceTime permanece oculta bajo el panel cuando no se utiliza.
Las dimensiones ayudan a entender hasta qué punto Apple ha tenido que jugar con el espacio. Abierto mide solo 5,2 milímetros de grosor, convirtiéndose en el iPhone más fino hasta la fecha, mientras que cerrado alcanza 11,3 milímetros. Su peso es de 254 gramos, claramente superior al de un iPhone convencional, pero razonable teniendo en cuenta que estamos ante un dispositivo con dos pantallas, una bisagra completa y una arquitectura interna dividida entre sus dos mitades.
Precisamente la bisagra es uno de los elementos más delicados de cualquier plegable. Apple ha desarrollado un mecanismo formado por más de 100 componentes, diseñado no solo para controlar con precisión la apertura y el cierre, sino también para sostener el centro de la pantalla cuando el dispositivo está completamente desplegado. El chasis utiliza titanio de grado 5, la parte trasera está protegida mediante Ceramic Shield y el frontal incorpora Ceramic Shield 2, mientras que el conjunto cuenta además con certificación IP68 frente al agua y el polvo.
La pantalla interior ha recibido todavía más atención. Apple utiliza una capa nanotexturizada de polímero que, según la compañía, es hasta un 40% más rígida que otros materiales empleados en el sector, acompañada de vidrio de alta resistencia por encima y por debajo del panel plegable. Entre esas capas se emplean adhesivos específicos que permiten cierto desplazamiento al abrir y cerrar el teléfono, reduciendo la tensión mecánica, y una placa de titanio situada en la base añade rigidez al conjunto. Sobre el papel, es un trabajo de ingeniería considerable, aunque será el uso prolongado el que permita comprobar hasta qué punto estas soluciones resisten bien el paso del tiempo.
También hay decisiones que evidencian que Apple no ha intentado trasladar sin más el diseño de un iPhone Pro a un formato plegable. Touch ID regresa integrado en el botón lateral, una solución especialmente lógica en un dispositivo que puede utilizarse abierto, cerrado o apoyado en distintas posiciones. Y, a finales de año, el iPhone Duo será compatible con el Apple Pencil USB-C en ambas pantallas, una función que vuelve a reforzar la idea de que al desplegarlo no obtenemos únicamente un iPhone más grande, sino un dispositivo que empieza a ocupar parte del terreno tradicionalmente reservado al iPad.
A20 Pro: el motor que hace posible el Duo
El iPhone Duo utiliza el mismo A20 Pro que los iPhone 18 Pro y Pro Max, pero aquí su papel adquiere una dimensión distinta. No se trata únicamente de ofrecer más potencia en juegos, fotografía o tareas exigentes: el chip debe coordinar dos pantallas, gestionar transiciones entre ambas, sostener una multitarea mucho más ambiciosa y hacerlo todo dentro de un dispositivo extremadamente fino cuando está desplegado.
Fabricado con tecnología de 2 nanómetros, el A20 Pro integra una CPU de seis núcleos, una GPU de siete núcleos con Neural Accelerators y un Doble Neural Engine de 16 núcleos. Apple habla de hasta un 20% más de rendimiento de CPU frente al A19 Pro, hasta un 40% más en GPU y el doble de capacidad de cálculo para modelos de inteligencia artificial ejecutados en el propio dispositivo. También aumenta un 50% el ancho de banda de memoria, algo especialmente relevante cuando varias tareas y superficies de pantalla deben funcionar al mismo tiempo.
Pero lo más interesante en el Duo no está solo en las cifras de rendimiento bruto. Apple ha desarrollado un nuevo motor de pantalla encargado de gestionar simultáneamente los paneles interior y exterior y de mantener la fluidez cuando el usuario abre, cierra o cambia la orientación del dispositivo. Esa tarea puede parecer secundaria sobre el papel, pero es esencial para que la experiencia no se perciba como una sucesión de cambios entre dos pantallas independientes, sino como un único sistema que se adapta constantemente a su forma física.
También ha sido necesario prestar mucha atención a la refrigeración. El nuevo encapsulado del A20 Pro, inspirado en los chips de la familia M, permite conectar el procesador directamente con una cámara de vapor diseñada específicamente para el iPhone Duo. Gracias a ello, Apple asegura que el dispositivo puede ofrecer hasta un 35% más de rendimiento sostenido que el iPhone 17 Pro, una mejora pensada especialmente para tareas prolongadas como juegos, multitarea intensiva o procesos de inteligencia artificial.
Ese rendimiento sostenido es especialmente importante en un plegable. En un dispositivo de solo 5,2 milímetros de grosor cuando está abierto, controlar la temperatura resulta más complicado que en un smartphone convencional, y cualquier reducción agresiva de frecuencias acabaría afectando precisamente a las experiencias que justifican su pantalla de mayor tamaño. El trabajo térmico no es, por tanto, un añadido menor, sino una de las condiciones necesarias para que el concepto funcione.
En ese sentido, el A20 Pro no convierte al iPhone Duo simplemente en uno de los iPhone más potentes de Apple. Es la pieza que permite que las dos caras del dispositivo funcionen como una sola experiencia, desde las transiciones entre pantallas hasta la multitarea, los juegos o las futuras cargas de IA. El siguiente paso, naturalmente, está en el software encargado de aprovechar todo ese hardware.
iOS 27: cuando abrir el teléfono cambia también la experiencia
Un plegable puede tener una pantalla interior enorme y, aun así, desaprovechar buena parte de su potencial si el software se limita a estirar una interfaz pensada para un teléfono convencional. Apple parece haber tenido muy presente ese riesgo con el iPhone Duo, y por eso iOS 27 no se limita a adaptarse al nuevo tamaño: cambia su comportamiento en función de cómo se utiliza físicamente el dispositivo.
Cuando el Duo está abierto, los controles de la pantalla de bloqueo, el Dock y distintos elementos de navegación pasan a situarse en los laterales para liberar espacio vertical. La pantalla de inicio muestra dos páginas al mismo tiempo, acompañadas por la vista Hoy, mientras que la barra de estado adopta un diseño más compacto en una esquina. Incluso la Dynamic Island cambia de posición y orientación para encajar mejor tanto en la pantalla exterior como en la interior.
Lo más importante, sin embargo, es que iOS entiende constantemente en qué estado se encuentra el teléfono. El contenido reacciona al plegado, cambia de orientación cuando giramos el dispositivo y salta automáticamente a la pantalla correspondiente cuando lo volteamos. Esa continuidad es fundamental para que el Duo no se perciba como dos dispositivos superpuestos, sino como uno solo capaz de transformarse sin interrumpir lo que estábamos haciendo.
Y cuando se abre por completo aparece una posibilidad inédita hasta ahora en el iPhone: Split View permite ejecutar dos aplicaciones simultáneamente, una junto a la otra. También es posible abrir dos ventanas de una misma app, como Safari, cambiar rápidamente una de ellas y guardar combinaciones para recuperarlas después. Aquí es donde el paralelismo con el iPad mini deja de ser únicamente una cuestión de tamaño y empieza a tener una consecuencia práctica evidente: el espacio adicional permite trabajar de una forma que hasta ahora no existía en iOS.
Apple tampoco quiere que esta nueva experiencia dependa exclusivamente de sus propias aplicaciones. Netflix, Zoom y Slack figuran entre las primeras apps de terceros adaptadas al formato, y los desarrolladores disponen de nuevas API para ajustar interfaces y comportamientos a las distintas posiciones del Duo. Será importante comprobar hasta qué punto ese apoyo se extiende al resto del ecosistema, pero llegar al mercado con algunas aplicaciones relevantes ya preparadas reduce uno de los principales riesgos habituales de cualquier nueva categoría de hardware.
También gana aún más sentido el modo En Reposo, porque el propio diseño del teléfono permite mantenerlo apoyado sin accesorios. Puede utilizar tanto la pantalla exterior como la interior incluso cuando no está cargando, convirtiéndose en reloj, marco de fotos o panel de widgets. Es una función que ya existía en el iPhone, pero que aquí encaja mucho mejor con la propia forma física del dispositivo.
Apple Intelligence forma parte naturalmente de esta experiencia, con herramientas de edición, generación de imágenes y funciones contextuales integradas en las aplicaciones. Aun así, conviene mantener una cierta perspectiva desde España: Siri AI no estará disponible inicialmente en la Unión Europea con iOS 27, por lo que no todas las posibilidades mostradas por Apple en su presentación internacional formarán parte desde el primer día de la experiencia de los compradores europeos.
En conjunto, esta adaptación de iOS es probablemente una de las mejores razones para entender el iPhone Duo como algo más que un iPhone con una pantalla plegable. Abrirlo no solo aumenta el espacio disponible: modifica la manera en que el sistema organiza la información, permite trabajar con varias aplicaciones y aprovecha posiciones físicas que un teléfono convencional simplemente no puede adoptar. Y eso es, en última instancia, lo que puede hacer que el nuevo formato resulte realmente útil una vez pasada la novedad inicial.
Una cámara que gana posibilidades cuando el iPhone se pliega
El iPhone Duo no estrena el sistema fotográfico más avanzado de Apple, esa distinción sigue correspondiendo a los iPhone 18 Pro. Pero eso no significa que la cámara quede en segundo plano. Al contrario: el diseño plegable permite utilizarla de formas que hasta ahora no existían en ningún iPhone, y ahí está precisamente lo más interesante de este apartado.
El sistema trasero parte de una cámara principal Fusion de 48 megapíxeles, con apertura de ƒ/1,6, estabilización óptica por desplazamiento del sensor y un teleobjetivo x2 de calidad óptica obtenido a partir del propio sensor. La acompaña un ultra gran angular Fusion de 48 megapíxeles, el mismo que utilizan los iPhone 18 Pro, con fotografía macro y un campo de visión de 120 grados. El conjunto permite trabajar con resoluciones de 24 y 48 megapíxeles y cubre un rango óptico equivalente de x4.
Pero el Duo gana terreno cuando aprovecha sus dos pantallas. Es posible, por ejemplo, hacerse selfies con las cámaras traseras mientras vemos el encuadre en la pantalla exterior, algo especialmente útil si buscamos la máxima calidad posible. Duo Preview permite además que la persona fotografiada vea en tiempo real cómo está quedando la imagen, facilitando el encuadre y la pose antes de disparar.
Apple ha añadido también algunas funciones pensadas específicamente para este formato. Captura Inteligente utiliza modelos de IA ejecutados en el A20 Pro para analizar la escena y hacer la fotografía automáticamente cuando detecta que los sujetos están preparados, mientras que Animación Infantil utiliza personajes de Snoopy y su pandilla en la pantalla exterior para atraer la atención de los más pequeños. Duo FaceTime, por su parte, permite que alguien situado al otro lado del dispositivo participe en una videollamada utilizando la pantalla exterior.
La propia capacidad de mantener el teléfono parcialmente abierto añade otra ventaja práctica: puede apoyarse sobre una superficie sin necesidad de trípode. Eso facilita videollamadas, fotografías de grupo o grabaciones prolongadas y convierte la bisagra en algo más que un simple mecanismo para abrir y cerrar el dispositivo. El formato empieza así a actuar como una herramienta fotográfica en sí misma.
En vídeo, el Duo también ofrece capacidades de primer nivel. La cámara principal puede grabar en 4K con Dolby Vision hasta 120 fotogramas por segundo, admite modo Cine hasta 4K60, efectos cinematográficos aplicados después de la captura, time-lapse 4K Dolby Vision y Captura Dual hasta 4K30. También incorpora Mezcla de Audio, reducción del ruido del viento y grabación de audio espacial.
A todo ello se suman dos cámaras frontales con funciones distintas: una Center Stage de 12 megapíxeles asociada a la pantalla exterior y otra cámara FaceTime situada bajo la pantalla interior, invisible cuando no se utiliza. Esta última sacrifica parte de la ambición fotográfica —su grabación se limita a 1080p— a cambio de mantener limpia la gran superficie interior.
En conjunto, el iPhone Duo no intenta sustituir al iPhone 18 Pro como referencia fotográfica de Apple. Su propuesta es diferente: quizá no sea el iPhone que tiene la mejor cámara, pero sí el que permite utilizarla de más maneras distintas. Y en un producto cuyo principal argumento es precisamente cambiar de forma según lo que queremos hacer, esa versatilidad tiene bastante más sentido que perseguir simplemente la ficha técnica más espectacular.
Dos baterías para un iPhone con dos vidas
El diseño plegable del iPhone Duo obliga a replantear también uno de los componentes que más espacio ocupa en cualquier smartphone: la batería. Apple ha optado por colocar una celda de alta densidad energética en cada mitad del dispositivo, gestionadas mediante algoritmos de balanceo para que funcionen de manera transparente como una única batería. Es una solución lógica para aprovechar una estructura interna dividida por la bisagra y distribuir mejor el espacio disponible.
Según las cifras oficiales, el iPhone Duo ofrece hasta 24 horas de uso normal cuando se emplean de manera equilibrada sus dos pantallas. En reproducción de vídeo alcanza hasta 44 horas utilizando exclusivamente el panel exterior y 31 horas con la pantalla interior; en streaming, las cifras bajan a 37 y 26 horas respectivamente. Son diferencias previsibles teniendo en cuenta el tamaño del panel interior y sirven también para recordar que la autonomía dependerá mucho de cuál de las dos formas del Duo utilicemos con mayor frecuencia.
La carga rápida permite recuperar hasta el 50% de la batería en unos 20 minutos por cable, siempre utilizando un adaptador de 60 W o superior, mientras que mediante MagSafe o Qi2 el mismo porcentaje requiere alrededor de 30 minutos. La carga inalámbrica alcanza los 25 W y, aunque el Duo no rompe ningún récord en este terreno, son cifras suficientemente rápidas para un dispositivo cuya arquitectura interna deja bastante menos margen que la de un smartphone convencional.
Otra decisión directamente relacionada con el aprovechamiento del espacio es la desaparición completa de la tarjeta SIM física. El iPhone Duo es exclusivamente eSIM en todos los mercados, una medida con la que Apple libera volumen interno para las baterías. Admite dos eSIM activas simultáneamente y puede almacenar ocho o más perfiles, mientras que en España la compañía confirma compatibilidad con operadores como Movistar, MasOrange y Vodafone.
En conectividad inalámbrica encontramos el mismo planteamiento de integración propia que Apple está extendiendo al resto de su catálogo. El chip N1 se encarga de Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y Thread, mientras que el módem C2, también diseñado por Apple, gestiona la conectividad móvil. Se suman además banda ultraancha de segunda generación, GPS de doble frecuencia, NFC y las funciones habituales de comunicación vía satélite.
El USB-C mantiene además compatibilidad con USB 3 hasta 10 Gb/s y salida DisplayPort, algo especialmente interesante en un dispositivo que por tamaño y capacidades empieza a acercarse ocasionalmente al terreno de una pequeña tableta. No todas estas funciones son exclusivas del Duo, pero juntas completan un hardware pensado para que su peculiar formato no obligue a renunciar a las prestaciones que esperamos de un iPhone de gama alta.
Sobre el papel, la autonomía parece haber sido resuelta con bastante sentido común: dos baterías para dos mitades, gestión conjunta y unas cifras que deberían permitir afrontar una jornada completa incluso aprovechando regularmente la pantalla interior. Como ocurre con la resistencia de la bisagra, será necesario comprobarlo en condiciones reales, pero Apple parece haber evitado que la versatilidad del formato plegable se pague con una autonomía claramente insuficiente, uno de los compromisos que más fácilmente podría haber penalizado a un dispositivo como el Duo.
El iPhone Duo es, probablemente, el producto más interesante que Apple ha presentado en años. No porque la compañía haya inventado el teléfono plegable, una categoría que otros fabricantes llevan tiempo desarrollando, sino porque ha intentado darle una interpretación muy propia y, sobre todo, integrarlo de verdad dentro de la lógica del iPhone.
Eso se aprecia en casi todos los apartados. Cerrado, el Duo sigue funcionando como un teléfono compacto y plenamente utilizable; abierto, cambia de escala y empieza a comportarse como una pequeña tableta, con multitarea, Apple Pencil, una interfaz adaptada y nuevas formas de utilizar las cámaras. La transformación física tiene consecuencias reales sobre la experiencia, y eso es probablemente lo que más diferencia al Duo de un simple experimento de diseño.
También hay mucho trabajo de ingeniería detrás de esa propuesta. La bisagra, la construcción en titanio, la pantalla interior multicapa, la cámara de vapor, la doble batería o el motor encargado de gestionar ambos paneles son soluciones pensadas específicamente para resolver los problemas que plantea un dispositivo de este tipo. Sobre el papel, Apple parece haber abordado con bastante seriedad algunos de los puntos más delicados de los plegables: resistencia, autonomía, continuidad entre pantallas y aprovechamiento del espacio interior.
Eso no significa que el Duo esté libre de incógnitas. La durabilidad real de la pantalla y la bisagra solo podrá comprobarse con el tiempo, el ecosistema de aplicaciones necesitará seguir adaptándose y algunas de las funciones más avanzadas de Apple Intelligence no estarán disponibles inicialmente en Europa. Tampoco es el iPhone con el sistema fotográfico más avanzado ni necesariamente el que ofrece la mejor autonomía. Pero esa no es la comparación correcta.
El Duo no pretende sustituir al iPhone 18 Pro Max ni convertirse automáticamente en el mejor iPhone en cada apartado. Su valor está en ofrecer una experiencia que ningún otro iPhone puede ofrecer. En ese sentido, Apple ha llegado tarde al mercado plegable, sí, pero lo hace con una propuesta que parece bastante madura desde el primer día y con suficientes ideas propias como para justificar su existencia más allá de la novedad del formato.
La gran pregunta será si esa nueva forma de utilizar el iPhone convence a suficientes usuarios como para consolidar una nueva familia dentro del catálogo de Apple. Por ahora, el Duo deja una primera impresión muy prometedora: no parece un iPhone al que simplemente se le haya añadido una bisagra, sino un dispositivo diseñado desde el principio alrededor de la idea de ser un teléfono cuando lo necesitas y algo mucho más cercano a un iPad mini cuando lo abres.
En España, el iPhone Duo podrá reservarse a partir del viernes 16 de octubre, y estará disponible desde el viernes 23 de octubre. Se comercializará en los acabados blanco estelar y cielo nocturno, con cuatro capacidades: 256 GB por 2.339 euros, 512 GB por 2.589 euros, 1 TB por 3.089 euros y 2 TB por 3.839 euros.
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